lunes, 14 de enero de 2008
tengo sed
Sed, que heroicidad tener sed y decirlo, comprender nuestras deficiencias, anhelar lo que creemos inalcanzable y que tan a la mano tenemos; un poco de voluntad , un deseo de agradar, un poco de amor, y de esta forma y manera, con ojos limpios, podremos VER con claridad nuestro verdadero camino, nada fácil, pero siguiéndolo con docilidad y esperanza alcanzaremos la felicidad, esa dicha que creemos lejana, ese Padre que nos espera continuamente, con paciencia, porque al final siempre se vuelve a casa con el corazón rebosante, cansados, agotados, con lágrimas en los ojos pero con nuestro interior en paz, mereció la pena esperar, unos brazos abiertos nos reciben, nadie hace preguntas, todo va bien; el camino fué largo y tortuoso, pero mereció la pena. Un abrazo auténtico nos rodea, hola Señor, aquí estoy, hoy es a mí a quien me toca quererte.
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