Cuando se tiene una cierta edad parece inadmisible que las lágrimas broten de nuestros ojos, pero hoy he visto llorar a una persona ya mayor y me ha impresionado porque nunca había pensado que tuviera una historia, "su" historia , que a pesar de los años transcurridos, le produjera una gran tristeza al recordarla. Nunca olvidó los desgarradores años de su infancia que han sido sus compañeros a lo largo de su vida, aquello le marcó, le dejó una huella imborrable, y hoy , sigue derramando lágrimas recordando aquella época.
Todo lo que nos ocurre en nuestra vida es consecuencia de unas vivencias, las que sean , que tuvieron lugar cuando eramos pequeños; si las aceptamos y analizamos y las dejamos aparcadas como un episodio más, todo transcurrirá con normalidad, nuestra única vida es el presente, el pasado ya no existe y sólo es bueno recordarlo cuando no se sufre al hablar de él.
No pienses en el futuro, bastantes problemas acarrea el presente, "toreemos" bien el día de hoy, el futuro, Dios dirá, y estar seguros que acertará.
sábado, 16 de febrero de 2008
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